El río Colorado entra en su nuevo régimen: 1,25 millones de acre-pies de recorte y Lake Powell operando bajo los 3.510 pies

El 21 de agosto de 2026 el Departamento del Interior de Estados Unidos firmó el Record of Decision que define cómo se operarán Lake Powell y Lake Mead a partir de 2027. Cierra un proceso NEPA iniciado en junio de 2023, con seis alternativas evaluadas y un Final EIS publicado el 31 de julio de 2026, y reemplaza las 2007 Interim Guidelines y los Drought Contingency Plans de 2019, que expiran a fin de este año.
Los números
- Marco de decisión a 10 años (2027–2036) con un rango operativo flexible, en vez de reglas rígidas por cota.
- Recorte de 1,25 millones de acre-pies (≈ 1.542 millones de m³) en la cuenca baja para 2027–2028: Arizona 760.000, California 440.000 y Nevada 50.000 acre-pies.
- Conservación voluntaria adicional de al menos 700.000 acre-pies en dos años.
- Lake Powell entra al año hidrológico entre las cotas 3.540 y 3.510 pies: el Low Elevation Infrastructure Protection Range. La liberación esperada baja a 6,0–7,0 millones de acre-pies, frente a los 7,48 de referencia.
- El caudal no regulado que entra a Powell se pronosticó en 3,58 millones de acre-pies para el año hidrológico 2026: un 37 % del promedio.
Por qué la cota 3.510 pies gobierna todo
La cifra que manda no es la capacidad del embalse sino la geometría de las obras de toma. Bajo la cota 3.490 pies —el minimum power pool de Glen Canyon— las turbinas dejan de operar y el agua solo puede salir por los river outlet works, cuya capacidad es una fracción de la de la central y que no fueron diseñados para operación continua. Entre 3.510 y 3.490 pies queda apenas el colchón para maniobrar.
Es el mismo problema que aparece en cualquier embalse chileno operado a cota baja: la curva de descarga real la fija el nivel sobre el eje de la obra de toma, y por debajo de cierta cota el volumen almacenado deja de ser volumen disponible. El agua está ahí; el sistema simplemente no puede sacarla al ritmo requerido.
La lección de gestión
Detrás del acuerdo hay 26 años de sequía y el menor manto nival registrado en el invierno 2025-2026. Pero el punto interesante para quien planifica recursos hídricos es otro: las reglas de reparto por cota fija fallaron. Se escribieron en 2007 con una hidrología que ya no ocurre, asignaron más agua de la que el río entrega y obligaron a parchar con acuerdos de emergencia cada pocos años.
El marco nuevo cambia de filosofía: en vez de asignar volúmenes fijos según en qué escalón de cota esté el embalse, define un rango operativo y reparte el déficit proporcionalmente. Es, en el fondo, pasar de una regla de operación determinista a una regla adaptativa alimentada por el pronóstico. Cualquier junta de vigilancia o sistema de embalses que hoy opere con una tabla estática de entregas debería mirar este caso con atención.
Fuentes: U.S. Department of the Interior y Western Water (22 de agosto de 2026).


