Río Colorado: Arizona, California y Nevada pactan un acuerdo puente ante la sequía

El río Colorado abastece a unos 40 millones de personas en el suroeste de EE.UU. y es el ejemplo de manual de un recurso sobreasignado: el reparto entre estados se fijó en el Compact de 1922 con un caudal que resultó ser mayor que el real, y dos décadas de sequía han llevado a los embalses Mead y Powell a mínimos históricos.
El conflicto
Repartir un río que da menos de lo prometido es una negociación durísima. Los siete estados de la cuenca no lograron un acuerdo dentro del plazo federal, y las conversaciones siguen abiertas, incluso con disposición a recurrir a un mediador. El riesgo de fondo es que los embalses caigan por debajo de los niveles que permiten generar energía y entregar agua aguas abajo.
El acuerdo puente
Como solución de transición, los estados de la Cuenca Baja (Arizona, California y Nevada) propusieron trabajar juntos para reducir el uso de agua en al menos 3,2 millones de acre-pie hasta 2028. El reparto de los recortes, según lo informado, se concentra en Arizona y California, con una contribución menor de Nevada, más una meta adicional de conservación. El objetivo inmediato: proteger los niveles críticos en Glen Canyon y ganar tiempo para un acuerdo de largo plazo.
Lecciones para la gestión de cuencas (y para Chile)
El Colorado es una advertencia que resuena en cualquier cuenca con derechos de agua otorgados por encima de la disponibilidad real —algo no ajeno a varias cuencas chilenas. Las enseñanzas son claras: los repartos deben basarse en la oferta real y variable del recurso, no en promedios históricos optimistas; y cuando el agua falta, los límites a la extracción son inevitables. Mejor acordarlos antes que administrarlos en plena crisis.
Fuente: Environmental Defense Fund — blogs.edf.org


