Centros de datos y agua: el consumo indirecto es 12 veces mayor que el directo

El Information Technology and Innovation Foundation (ITIF) publicó el 6 de julio de 2026 un informe de Robin Gaster sobre el consumo de agua de los centros de datos que ordena una discusión que se venía dando con cifras sueltas. El dato central es contraintuitivo y cambia el foco del problema.
Los números
- Consumo directo: 17.400 millones de galones al año (≈ 66 millones de m³) en Estados Unidos, dato de 2023, para refrigeración evaporativa.
- Consumo indirecto: 211.000 millones de galones (≈ 800 millones de m³) para generar la electricidad que consumen esos centros de datos. Doce veces más que el directo.
- Ambos juntos representan menos del 1 % del consumo nacional de agua de EE.UU., por debajo de usos como campos de golf, manufactura textil o industria pesada.
Por qué el consumo indirecto domina
La razón está en la termodinámica de la generación eléctrica, no en la informática. Una central térmica de ciclo Rankine —carbón, gas de ciclo combinado, nuclear— necesita condensar el vapor a la salida de la turbina, y el condensador se refrigera con agua. En una central con torre de enfriamiento se evaporan del orden de 1,8 a 2,6 litros por kWh generado. Multiplicado por el consumo eléctrico de un hiperescalar, la cifra explota.
De ahí la conclusión operativa del informe: alimentar un centro de datos con energía solar fotovoltaica o eólica reduce su huella hídrica total muchísimo más que cualquier optimización de sus torres de enfriamiento, porque la fotovoltaica y la eólica no consumen agua para generar. Es el mismo tipo de razonamiento que en cualquier análisis de huella hídrica: si el 92 % del consumo está aguas arriba de tu instalación, optimizar dentro de la reja tiene un techo muy bajo.
Las soluciones que sí mueven la aguja
El informe repasa las opciones técnicas y hay dos que ya están en despliegue comercial:
- Refrigeración líquida en circuito cerrado. Llevar el refrigerante directamente al chip (direct-to-chip) o sumergir el hardware, recirculando el fluido sin evaporación. Nvidia declara consumo cero de agua para su generación Rubin y Microsoft anunció centros de datos con circuito cerrado sin consumo de agua para refrigeración. El costo es más consumo eléctrico y más complejidad mecánica.
- Refrigeración por aire seco. Elimina la evaporación pero baja la eficiencia y sube el consumo eléctrico, especialmente en climas cálidos. Es un intercambio explícito entre agua y energía.
- Agua reciclada. Google, AWS y Microsoft ya usan efluente municipal tratado en varias instalaciones. No reduce el volumen consumido, pero lo saca de la competencia por agua potable, que es lo que genera el conflicto local.
La objeción que el promedio nacional no responde
Que el consumo sea menos del 1 % del total nacional es cierto y es irrelevante para el vecino de una comuna semiárida. El agua no es fungible a escala nacional: no hay un mercado que traslade el ahorro de un campo de golf de Florida a una cuenca de Arizona o del norte de Chile. El impacto es local, se mide contra la disponibilidad de esa cuenca y compite con usos que ya están comprometidos.
Eso deja tres exigencias razonables para cualquier proyecto de este tipo, aquí o donde sea:
- Reportar el WUE (Water Usage Effectiveness, litros por kWh de TI) con metodología estandarizada, y reportar también el consumo indirecto asociado a su matriz eléctrica.
- Evaluar el impacto contra la disponibilidad de la cuenca receptora, no contra promedios nacionales.
- Priorizar circuito cerrado o agua reciclada en cuencas con déficit declarado, aceptando el mayor costo energético como condición de emplazamiento.
Para la métrica de fondo, ver huella hídrica y el dilema ambiental de los centros de datos.
Fuente: ITIF — The Data Center Water Problem Is Soluble (6 de julio de 2026).


