NISAR abre sus datos: radar de banda L cada 12 días para ver hundirse el suelo sobre los acuíferos

La misión NISAR (NASA-ISRO Synthetic Aperture Radar), lanzada en julio de 2025, liberó al público su primer lote de datos científicos de banda L el 20 de julio de 2026, con observaciones adquiridas desde el 17 de junio. Es, probablemente, el mayor cambio de la última década en la capacidad de medir lo que el agua subterránea le hace al terreno.
Qué mide y por qué la banda L cambia las cosas
NISAR es un radar de apertura sintética de doble banda que fotografía el mismo punto cada 12 días, de día o de noche y a través de las nubes. Comparando la fase de dos pasadas —interferometría, InSAR— se detecta desplazamiento vertical del terreno con precisión de milímetros por año.
Lo específico de la banda L (longitud de onda ~24 cm, frente a los ~5,6 cm de la banda C de Sentinel-1) es que penetra la vegetación y mantiene la coherencia entre pasadas donde la banda C la pierde. En términos prácticos: zonas agrícolas, humedales y selvas —justamente donde más se bombea agua subterránea— dejan de ser puntos ciegos.
Lo que ya se vio
Antes incluso de la liberación pública, en mayo de 2026 la misión demostró su capacidad midiendo el hundimiento de Ciudad de México, donde la extracción de agua subterránea y la consolidación de los sedimentos lacustres producen tasas que en algunos sectores superan los 30 cm al año. Jakarta se hunde entre 10 y 25 cm anuales por la misma causa.
Estas cifras conviene ponerlas en perspectiva: el ascenso medio del nivel del mar ronda los 4 mm al año. En muchas ciudades costeras el suelo baja mucho más rápido de lo que sube el mar, y el causante no es el clima global sino la bomba del pozo de la esquina.
Por qué le importa a un ingeniero civil
La subsidencia por bombeo no es un fenómeno ambiental abstracto: es un problema de mecánica de suelos con consecuencias estructurales directas.
- Es consolidación, y es en gran medida irreversible. Al bajar el nivel piezométrico, la presión de poros disminuye y la tensión efectiva sobre el esqueleto sólido aumenta —principio de Terzaghi, —. Los estratos de arcilla y limo intercalados en el acuífero se comprimen. Si esa compresión supera la presión de preconsolidación, el suelo no vuelve al recuperarse el nivel: el acuífero pierde capacidad de almacenamiento de forma permanente.
- El daño es diferencial. Un hundimiento uniforme de 30 cm apenas se nota; lo que rompe estructuras, colectores y pavimentos es que un extremo del edificio baje más que el otro, algo que ocurre cuando cambia el espesor de los estratos compresibles.
- Invierte pendientes de alcantarillado. Un colector diseñado con 0,3 % de pendiente pierde su sentido de escurrimiento con unos pocos centímetros de asentamiento diferencial a lo largo de una cuadra. Es una de las causas más caras y menos diagnosticadas de fallas en redes sanitarias urbanas.
- Aumenta el riesgo de inundación sin que llueva más: la cota del terreno baja respecto del cauce y del nivel del mar.
Qué se puede hacer con datos abiertos cada 12 días
La utilidad práctica no es solo diagnóstica. Con series InSAR consistentes se puede estimar parámetros del acuífero: la relación entre el descenso del nivel piezométrico y la deformación vertical entrega directamente el coeficiente de almacenamiento inelástico, un parámetro carísimo de obtener por otras vías. También permite verificar si una gestión de recarga artificial está funcionando, porque la recuperación elástica se ve en la señal.
Los datos están disponibles gratuitamente. Para el contexto de fondo, ver qué es un acuífero y recarga gestionada de acuíferos.
Fuente: NASA — NISAR and Water.


