La Paloma pasó de 5 % a 43 % en un invierno y las proyecciones la ponen al 95 % en abril de 2027

El embalse La Paloma, el mayor de la Región de Coquimbo y el corazón del sistema de riego del Limarí, cerró agosto de 2026 con más de 323 millones de m³, un 43 % de su capacidad: un nivel que no se veía en una década. Hace poco más de un año estaba en torno al 5 %, con la conversación pública centrada en el racionamiento urbano de Ovalle.
Qué dicen las proyecciones
El laboratorio PROMMRA (Prospección, Monitoreo y Modelación de Recursos Agrícolas y Ambientales) de la Universidad de La Serena modeló la evolución del embalse con los aportes de deshielo esperados:
- Escenario moderado: máximo de 728,7 millones de m³ hacia enero de 2027 y 712,9 millones de m³ al 30 de abril de 2027, equivalente al 95 % de la capacidad.
- Rango de variabilidad: entre 564 y 737 millones de m³, según cómo se comporte la temporada.
- Escenario optimista (con precipitaciones adicionales): llenado total, 750 millones de m³, a fines de diciembre de 2026.
Sobre esa base el municipio de Ovalle proyecta abastecimiento humano asegurado por dos a tres años sin racionamiento.
El detalle técnico que explica el salto
Un embalse no sube proporcionalmente a lo que llueve. La curva altura-volumen de La Paloma, como la de casi cualquier embalse de valle, es fuertemente no lineal: los primeros metros de altura almacenan poquísimo volumen porque el área inundada es pequeña, y a medida que el nivel sube el área crece de forma casi cuadrática. Pasar de 5 % a 43 % de capacidad no requiere ocho veces más agua que llegar al 5 %: requiere muchísima más.
El segundo factor es el estado antecedente de la cuenca. Tras años secos, el suelo y los acuíferos de ribera absorben las primeras lluvias y el coeficiente de escorrentía es bajo. Una vez saturado el perfil, la misma lluvia produce muchísimo más caudal. Por eso la lluvia útil no se mide en milímetros caídos sino en milímetros caídos sobre una cuenca ya húmeda, y por eso los modelos que solo miran la precipitación estacional fallan tanto en el Norte Chico.
La advertencia que viene con la buena noticia
A escala nacional, agosto de 2026 cerró con unos 4.900 millones de m³ almacenados, un 18 % menos que en agosto de 2024, y persiste el déficit acumulado de precipitación y nieve. Un invierno bueno cambia el margen de maniobra de una temporada; no revierte quince años de balance negativo.
Para quien planifica, hay dos lecturas distintas que conviene no mezclar:
- El volumen embalsado hoy es un dato observado y sirve para decidir las entregas de la temporada que empieza.
- El volumen proyectado a abril de 2027 es el resultado de un modelo con incertidumbre explícita —de ahí la banda de 564 a 737 millones de m³— y debería usarse con su rango, no con el valor central.
Comprometer derechos de aprovechamiento contra el escenario optimista es exactamente el error que dejó al sistema sin colchón la década pasada. Los conceptos de fondo están en balance hídrico y curva de duración de caudales.
Fuente: Diario El Día (29 de agosto de 2026), con proyecciones del laboratorio PROMMRA de la Universidad de La Serena.


