Reúso potable: el agua reciclada llega a la red ante la sequía en EE.UU.

Llamarlo "del inodoro al grifo" suena provocador, pero el reúso potable del agua —tratar las aguas servidas hasta convertirlas en agua potable— se está volviendo una herramienta seria frente a la sequía en el suroeste de EE.UU. La idea ya no es ciencia ficción: es ingeniería de múltiples barreras.
Directo, indirecto y "múltiples barreras"
Hay dos modalidades. En el reúso potable indirecto, el agua purificada se devuelve primero a un "amortiguador ambiental" (un embalse o un acuífero) antes de ir a la potabilizadora. En el reúso potable directo, el agua tratada entra directamente a la red. En ambos casos la seguridad descansa en una secuencia de múltiples barreras de tratamiento:
- Microfiltración / ultrafiltración.
- Ósmosis inversa.
- Oxidación avanzada con luz UV.
- Desinfección final.
El caso Phoenix y el impulso federal
La ciudad de Phoenix avanza en la renovación de su planta de recuperación de Cave Creek —una inversión del orden de US$350 millones— con el objetivo de inyectar agua purificada a la red a comienzos de 2029, motivada en parte por los recortes del río Colorado. En el plano federal, la EPA publicó en abril de 2026 su Plan de Acción de Reúso 2.0, y avanzan proyectos como el East County en San Diego (reúso indirecto vía embalse) y Pure Water DC en Washington.
Relevancia para América Latina
El reúso ya es común para riego e industria en la región, pero el reúso potable sigue siendo excepcional, más por barreras regulatorias y de percepción pública que técnicas. En ciudades costeras puede competir en costo con la desalación y, a diferencia de esta, aprovecha un recurso que de todos modos se descarta: las aguas servidas tratadas.


