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Peak water en los Andes: el máximo aporte glaciar al caudal ya pasó en buena parte de la cordillera

Pablo Rojas3 min de lectura
Glaciar andino en retroceso con el frente agrietado y un arroyo de deshielo saliendo bajo el hielo

Hay un concepto de la hidrología glaciar que conviene entender antes de proyectar cualquier obra en cuenca de alta montaña: el peak water o pico hídrico. Es el momento en que la escorrentía de deshielo alcanza su máximo anual histórico. Después de ese punto, el caudal de deshielo solo puede disminuir, aunque el clima siga calentándose. De hecho, disminuye porque el clima sigue calentándose.

La lógica del pico

Un glaciar que se derrite más rápido entrega más agua. Pero entrega más agua a costa de su propio volumen. Llega un punto en que la superficie de hielo expuesta se ha reducido tanto que, aunque la tasa de derretimiento por metro cuadrado siga subiendo, el producto total baja. Ese máximo es el peak water. Es un fenómeno de agotamiento de un stock, no de un flujo renovable.

Los datos de la última década en Chile central ilustran el mecanismo con crudeza: los glaciares perdieron cerca del 10 % de su volumen total, pero el caudal de deshielo se mantuvo casi sin cambios porque el derretimiento por unidad de superficie aumentó un 118 %. Es decir, la aparente estabilidad del caudal se pagó liquidando el capital a un ritmo dos veces mayor.

Cuándo ocurre en cada Andes

Los estudios glacio-hidrológicos regionales sitúan los años de peak water así:

  • Andes húmedos (sur de Chile y Argentina): 2010–2024. Ya ocurrió.
  • Andes tropicales (Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia): 2014–2030. En curso o recién pasado en la mayoría de las cuencas.
  • Andes secos (norte de Chile y noroeste argentino): 2021–2046. El más tardío, por el tamaño y la altitud de los cuerpos de hielo.

La concentración de los años de pico entre 2026 y 2049 significa que la mayor parte de la cordillera está atravesando ahora mismo su transición.

Por qué esto es un problema de diseño, no solo ambiental

El aporte glaciar no es marginal: representa cerca del 15 % del caudal anual de los ríos de Chile central y puede superar el 50 % durante el verano. Y ese aporte tiene una propiedad que ningún otro componente del ciclo tiene: es anticorrelacionado con la sequía. En un año seco y cálido, la lluvia falta pero el deshielo aumenta. El glaciar ha venido funcionando como un regulador interanual gratuito que amortiguó la megasequía sin que nadie lo contabilizara.

Perder ese amortiguador tiene consecuencias directas sobre el diseño:

  • Las series históricas de caudal dejan de ser estacionarias. Ajustar una Gumbel o una log-Pearson III a 50 años de registro supone que la media y la varianza son constantes. Si el aporte glaciar de verano está en declive estructural, el supuesto no se cumple y el calculado sobrestima la disponibilidad futura.
  • La variabilidad interanual del caudal de verano aumenta. Sin el colchón del deshielo, el río pasa a depender casi por completo de la nieve estacional, que es mucho más variable año a año.
  • Los proyectos con horizonte largo —una central de pasada, un canal matriz, un embalse de riego— se evalúan hoy con caudales que no estarán ahí en la segunda mitad de su vida útil.

Qué hacer con esto en un estudio

  1. Separar el hidrograma por componentes. No basta el caudal total: hay que estimar qué fracción viene de lluvia, de nieve estacional y de hielo. Solo la tercera está en declive irreversible.
  2. Usar la curva de duración de caudales con horizonte, no con historia. Si el estudio es a 30 años, la curva de duración del pasado no representa el futuro. Conviene proyectar al menos dos escenarios.
  3. Priorizar la regulación estacional. Lo que el glaciar entregaba —agua en enero y febrero— hay que reemplazarlo con almacenamiento, recarga gestionada de acuíferos o eficiencia de riego. Es exactamente el servicio que se pierde.
  4. Revisar el caudal ecológico. Los mínimos de verano, que son los que definen el hábitat, son los que más caen.

Más contexto en glaciares de alta montaña, glaciares de roca y caudal ecológico.


Fuente: Scientific Reports — Future glacio-hydrological changes in the Andes.

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