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Un AMOC más débil intensificaría los ríos atmosféricos que llegan a California

Pablo Rojas2 min de lectura
Río atmosférico llegando a una costa montañosa con nubes densas y lluvia intensa sobre el litoral

La circulación de retorno meridional del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés) es la cinta transportadora oceánica que lleva agua cálida hacia el norte y agua fría y densa hacia el sur. Un estudio de la Universidad de California en Riverside, publicado el 28 de julio de 2026 en Nature Communications, proyecta que su debilitamiento tendría un efecto que cruza el continente: ríos atmosféricos más intensos sobre la costa de California.

El mecanismo: temperatura del mar, humedad y corriente en chorro

El trabajo, liderado por la doctoranda Mohima Sultana Mimi junto al profesor Wei Liu, modela escenarios de altas emisiones. La cadena causal que describe tiene dos eslabones. Primero, un AMOC más débil altera el patrón de temperaturas superficiales del océano, y con ello la cantidad de humedad que la atmósfera puede transportar. Segundo, ese cambio térmico refuerza los vientos de la alta troposfera que guían los sistemas frontales en el hemisferio norte, canalizando más humedad hacia la costa oeste norteamericana.

Un río atmosférico es exactamente eso: una banda estrecha y alargada de vapor de agua que puede transportar tanta agua como el caudal de un gran río continental. Cuando ese flujo choca con una cordillera costera, el ascenso orográfico lo convierte en precipitación intensa y concentrada.

  • El modelo también proyecta más ríos atmosféricos sobre el este de Sudamérica y sobre regiones antárticas.
  • En paralelo, la precipitación disminuiría sobre Groenlandia y el Ártico.
  • Los resultados corresponden a escenarios de emisiones altas hacia fines del siglo XXI.

Por qué le importa a un ingeniero hidráulico

Un cambio en la intensidad de los ríos atmosféricos no se traduce en "más agua disponible", sino en una redistribución del agua en el tiempo: la misma cantidad anual llegando en menos eventos y más intensos. Eso tensiona simultáneamente las dos puntas del diseño: las obras de evacuación (colectores, alcantarillas, vertederos) quedan cortas frente al peak, mientras que la regulación estacional se hace más difícil porque el agua llega concentrada y hay que almacenarla o perderla.

Relevancia para Chile y América Latina

Chile central conoce bien este fenómeno: los sistemas frontales asociados a ríos atmosféricos explican una fracción mayoritaria de la precipitación anual entre Coquimbo y La Araucanía, y también los eventos de crecida más severos, sobre todo cuando vienen con isoterma cero alta y llueve sobre nieve. Cualquier señal que sugiera cambios en su intensidad obliga a revisar las curvas IDF con las que se diseña la infraestructura urbana, en vez de asumir que la estadística histórica seguirá siendo representativa. Para dimensionar el drenaje con esas curvas puedes revisar el método racional y el período de retorno y riesgo.


Fuente: sciencedaily.com — estudio de UC Riverside en Nature Communications, DOI 10.1038/s41467-026-72555-w.

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