Andes en alerta glaciar: Perú tiene 528 lagunas con riesgo de desborde y Chile estudia Juncal y El Morado
Pablo Rojas3 min de lectura
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Tras la catástrofe de agosto de 2026 en la frontera entre Nepal y el Tíbet, científicos de Perú, Chile y Argentina revisaron cómo están sus propios lagos glaciares. El reportaje de Mongabay Latam del 7 de septiembre de 2026 deja cifras que obligan a mirar la cordillera con otros ojos: en Perú hay 528 lagunas con riesgo de desborde, 58 de ellas de muy alto riesgo, y en Chile ya se estudian lagos en formación en los glaciares Juncal Norte y El Morado, en la zona central.
El panorama por país
- Perú: según Paola Moschella, del INAIGEM, el país ha perdido el 59 % de su superficie glaciar. La laguna Palcacocha, sobre Huaraz, sigue creciendo y expone a unas 27.000 personas; en Ranrahirca y Yungay hay 11.385 residentes amenazados por eventos del Huascarán. El INAIGEM monitorea en tiempo real las lagunas Upiscocha (Cusco), Palcacocha y Gangrajanca (Huánuco), con alertas automáticas al superarse umbrales.
- Chile: el glaciólogo Felipe Ugalde identifica, de forma preliminar, un lago de 5 ha en el glaciar Juncal Norte y otro de 2 ha en un glaciar de la cuenca del río Juncal, con características que sugieren alta susceptibilidad a avalanchas de hielo. En El Morado, un glaciar colgante sobre una laguna ha producido avalanchas de hasta unos 50.000 m³.
- Estudio en la cuenca del río Volcán (Ugalde, 2025): 10 glaciares con alta susceptibilidad a avalanchas, 1 a avances súbitos, 2 a colapsos catastróficos, 7 a GLOF y 3 a lahares.
- Exposición: la zona central concentra el 4 % de los glaciares del país, pero allí vive cerca de la mitad de la población. En el sur, Camilo Rada (Universidad de Magallanes) opera sistemas de alerta temprana en tres zonas.
- Argentina: Lucas Ruiz sigue lagos glaciares como el del Ventisquero Negro, en Bariloche, escenario de un aluvión glaciar en 2009.
- Escala global: un estudio de 2023 en Nature Communications, citado por BioBioChile, estimó en 15 millones las personas expuestas a GLOF y marcó gran parte de la Patagonia chilena como zona de alto peligro.
El mecanismo que preocupa: hielo que cae sobre agua
El caso de El Morado ilustra el escenario típico. Un glaciar colgante sobre una laguna no necesita que la morrena falle por sí sola: basta que un bloque de hielo caiga al lago para generar una ola de impulso que sobrepase o erosione el dique natural. Las morrenas son rellenos sin compactación, sin filtro y sin vertedero; una vez iniciado el rebalse, la brecha crece por erosión y el vaciamiento puede ser muy rápido. Aguas abajo, el flujo incorpora sedimento y se comporta como flujo de detritos, con densidades y alturas muy superiores a las de una crecida de agua clara del mismo caudal.
Como se analizó en el caso de Nepal y el Tíbet, el peligro puede ser una cascada de procesos más que un único GLOF.
Qué significa para obras en cuencas cordilleranas
- Hidrología de diseño: puentes, bocatomas, centrales de pasada y embalses cordilleranos aguas abajo de lagos proglaciares deberían evaluarse con escenarios de GLOF y flujos de detritos, no solo con crecidas pluviales o de deshielo.
- Inventario dinámico: un lago de 5 ha que no existía hace algunas décadas cambia el análisis de riesgo; los catastros deben actualizarse con imágenes recientes.
- Instrumentación: la experiencia peruana muestra que sensores de nivel, cámaras y umbrales automáticos son una inversión pequeña frente a las obras que protegen.
Fuentes: Mongabay Latam: Científicos investigan cómo prevenir un desastre de origen glaciar en Perú, Chile y Argentina y BioBioChile: Chile está en zona de peligro.