Cuánta agua rinde un pozo y cuánta necesita un predio: la verificación técnica antes de comprar

La pregunta que decide la compra de una parcela rural en Chile casi nunca es si hay agua: es si el agua alcanza. Y esa es una pregunta de ingeniería, no de corretaje. Un pozo que rindió 2 l/s durante una prueba de dos horas puede no sostener una casa habitada todo el año, y un terreno que nunca se inundó en los diez años que lleva el vendedor puede estar dentro de la llanura de inundación de período de retorno 50.
La parte legal y documental de esta revisión —derechos de aprovechamiento inscritos, certificados de la DGA, rol del SII, servidumbre de acceso— está bien cubierta en la guía sobre cómo saber si un terreno rural tiene agua de CheckPredio. Esta entrada toma el paso siguiente: cómo se verifica técnicamente que el agua rinde y que la cota es segura.
1. Cuánta agua necesita realmente el predio
Antes de evaluar la fuente hay que dimensionar la demanda, y conviene hacerlo en las dos unidades que se usan: volumen diario y caudal instantáneo.
donde es la dotación en litros por habitante y día, el número de habitantes y el coeficiente de variación diaria (1,2 a 1,5). Para una vivienda rural en Chile, las dotaciones de referencia van de 150 a 250 l/hab/día sin riego, y suben mucho con jardín o huerta.
Ejemplo. Vivienda con 5 habitantes, dotación 200 l/hab/día, :
Parece trivial: 0,015 l/s frente a un pozo de 2 l/s. Pero ese número es el promedio, y el agua no se consume de forma uniforme. El caudal máximo horario, que es el que ve la instalación, incorpora un segundo coeficiente del orden de 1,5 a 2,5:
Y el caudal instantáneo de los artefactos es otra cosa más: dos duchas y una llave abiertas a la vez piden del orden de 0,4 a 0,6 l/s durante unos minutos. Ese peak no lo entrega el pozo: lo entrega el estanque de acumulación. Por eso la regla práctica es que el pozo debe cubrir el volumen diario y el estanque debe cubrir el peak horario, con al menos un día de autonomía:
Se adopta habitualmente 2 a 3 m³ por vivienda, o más si hay cortes de energía frecuentes. La calculadora de demanda de agua potable resuelve estos tres caudales; el detalle metodológico está en dotación y caudales de diseño.
Dónde se rompe el cálculo: el riego. Regar 2.000 m² de jardín en verano en la zona central pide del orden de 5 a 7 mm/día, es decir 10 a 14 m³/día: entre ocho y diez veces el consumo doméstico de la misma familia. Casi todos los conflictos de agua en parcelaciones nacen de haber dimensionado la fuente para la casa y haber plantado después.
2. Qué mide de verdad un ensayo de bombeo
El "rinde X litros por segundo" que aparece en los avisos suele venir de una prueba corta hecha el día de la perforación. Un ensayo de bombeo bien hecho entrega tres cosas distintas, y solo una de ellas es el caudal.
- Nivel estático: profundidad del agua con la bomba detenida. Es la posición de la napa.
- Nivel dinámico: profundidad del agua con la bomba operando en régimen. La diferencia entre ambos es el abatimiento .
- Caudal específico: el indicador que realmente importa.
Un pozo que entrega 2 l/s con 3 m de abatimiento () es un pozo sano. Uno que entrega los mismos 2 l/s con 40 m de abatimiento () está al límite de su capacidad: cualquier descenso estacional de la napa lo deja sin columna útil y la bomba empieza a succionar aire.
La curva de abatimiento es lo que hay que pedir
En un acuífero confinado, el abatimiento crece con el logaritmo del tiempo, según la aproximación de Cooper-Jacob:
La consecuencia práctica de ese logaritmo es la que casi nadie considera: el abatimiento no se estabiliza. Sigue creciendo, cada vez más lento, mientras la bomba opere. Una prueba de 2 horas y una de 24 horas sobre el mismo pozo pueden dar abatimientos que difieren en un factor de 1,5 o más, y por lo tanto caudales sostenibles muy distintos.
Por eso:
- Exige la prueba de caudal constante de al menos 24 horas, con registro de tiempo y abatimiento, no un papel con un número.
- Exige la prueba de recuperación posterior al corte de la bomba. Un pozo que no recupera su nivel estático en pocas horas está extrayendo de un almacenamiento limitado, no de un acuífero con recarga.
- Pregunta por la fecha. Una prueba hecha en septiembre, con la napa en su máximo tras el invierno, no representa la condición de marzo, que es cuando el pozo tiene que responder.
La interpretación completa del ensayo —transmisividad, coeficiente de almacenamiento y el método gráfico de Jacob— está en ensayos de bombeo: Theis, Jacob y transmisividad. Los conceptos base, en qué es un acuífero y nivel freático.
El caso de la noria
Una noria excavada de 8 o 10 m no capta un acuífero: capta el agua somera del sector, que responde directamente a las lluvias del año. Rinde bien en invierno y se seca en verano seco, y además es vulnerable a contaminación por fosas sépticas cercanas. Que exista una noria con agua en julio no dice nada sobre febrero.
3. El otro lado: el agua que sobra
La verificación hídrica de un predio tiene dos caras. La segunda es si el terreno se inunda, y ahí el error de razonamiento es siempre el mismo: usar la memoria del vendedor como registro hidrológico.
La probabilidad de que un evento de período de retorno ocurra al menos una vez en años es:
Para años y los años que el vendedor lleva en el predio: . Es decir, hay un 82 % de probabilidad de que la crecida de 50 años simplemente no haya ocurrido en ese período, esté o no el terreno expuesto. "Nunca se ha inundado" es, estadísticamente, información casi vacía. La calculadora de período de retorno y riesgo permite hacer esta cuenta para cualquier combinación.
Lo que sí informa:
- La cota del terreno respecto del cauce más cercano, medida, no estimada a ojo. Diferencias de 1 a 2 m definen si el predio está dentro o fuera de la llanura de inundación.
- La geomorfología. Un terreno plano, con suelo fino y estratificado, junto a un cauce y sin vegetación arbórea madura, casi siempre es llanura de inundación activa. El paisaje conserva el registro que la memoria no tiene.
- La cuenca aportante aguas arriba y si fue urbanizada o deforestada recientemente. El mismo predio puede haber pasado de seguro a expuesto sin que cambiara el clima, solo porque aguas arriba se impermeabilizó.
- Las quebradas secas. Un cauce sin agua diez meses al año sigue siendo un cauce, y en el norte y la zona central es donde ocurren los aluviones.
El procedimiento documental para revisar esto —qué capas oficiales consultar y qué pedir— está detallado en la guía de CheckPredio sobre cómo revisar si un terreno tiene riesgo de inundación. El marco conceptual, en qué es una inundación y análisis de frecuencia de crecidas.
4. Lista de verificación técnica
Lo mínimo que debería estar sobre la mesa antes de comprometer dinero:
- Demanda calculada en m³/día y l/s, incluyendo riego proyectado, no solo la casa.
- Ensayo de bombeo de 24 h con curva de abatimiento y prueba de recuperación, con fecha conocida y preferentemente de fin de verano.
- Caudal específico calculado, no solo el caudal.
- Profundidad del pozo y posición de la rejilla, para saber a qué estrato capta.
- Análisis físico-químico y bacteriológico del agua: arsénico, nitratos, hierro, manganeso, coliformes. Un pozo con caudal sobrado y arsénico sobre norma no sirve para consumo.
- Cota del terreno respecto del cauce más próximo y distancia a quebradas, incluidas las secas.
- Volumen de acumulación dimensionado para el peak horario y al menos un día de autonomía.
- Consistencia entre lo físico y lo legal: que el caudal del derecho inscrito, si existe, corresponda a lo que la fuente entrega. Es habitual que no coincidan. Para leer ese documento, ver cómo leer un certificado de derechos de agua de la DGA.
Cuándo conviene un informe y cuándo basta la revisión propia
Si el predio tiene pozo con ensayo documentado, está lejos de cauces y en terreno alto, la revisión de la lista anterior se puede hacer sin ayuda. Cuando no hay ensayo, cuando el terreno es plano y cercano a un cauce, o cuando se están comparando varias parcelas a la vez, cruzar a mano las fuentes oficiales —DGA, SII, DEM, cartografía de riesgo, uso de suelo— es un trabajo de varios días por predio.
Ese cruce automatizado es exactamente lo que hace CheckPredio: un diagnóstico predial de precompra que reúne agua, acceso, normativa, servicios y riesgos naturales en un resumen ejecutivo más un informe técnico verificable, a partir de datos públicos oficiales. No reemplaza el ensayo de bombeo —eso hay que pedirlo igual—, pero sí resuelve en minutos la parte de gabinete y dice dónde vale la pena gastar en terreno.
La conclusión, en una línea: el agua de un predio se verifica con un ensayo y una cota, no con un aviso y una conversación.


