Hidrología

Ensayos de bombeo en pozos: Theis y Jacob para estimar transmisividad y coeficiente de almacenamiento

Pablo Rojas4 min de lectura
Pozo de bombeo en operación durante un ensayo, con descarga de agua y equipo de medición de niveles

Un ensayo de bombeo es el experimento fundamental de la hidrogeología aplicada: se bombea un pozo a caudal constante, se mide el descenso del nivel en el tiempo y de esa curva se deducen las propiedades del acuífero. Sin esos parámetros no se puede predecir cuánto bajará el nivel a futuro, ni a qué distancia se afectan pozos vecinos, ni cuál es el caudal sustentable.

Los dos parámetros que se buscan

  • Transmisividad (m²/día): la capacidad del acuífero para transmitir agua horizontalmente. Es el producto de la conductividad hidráulica por el espesor saturado, .
  • Coeficiente de almacenamiento (adimensional): el volumen de agua liberado por unidad de área y por unidad de descenso. En acuíferos confinados vale entre y ; en libres coincide aproximadamente con el rendimiento específico, entre 0,05 y 0,30.

La solución de Theis

Theis resolvió en 1935 el problema del flujo transitorio hacia un pozo que bombea a caudal constante en un acuífero confinado, homogéneo, isótropo y de extensión infinita:

donde es el descenso a distancia y tiempo , el caudal bombeado y la función de pozo, una integral exponencial que se tabula. El ajuste clásico se hace por superposición de la curva de datos sobre la curva tipo contra , ambas en escala logarítmica.

La aproximación de Cooper-Jacob

Cuando es pequeño —en la práctica, , lo que ocurre para tiempos suficientemente largos o distancias cortas— la función de pozo se aproxima por su desarrollo logarítmico y la expresión se simplifica enormemente:

Esto significa que, graficando el descenso contra , los datos se alinean en una recta. Y de esa recta salen los dos parámetros de forma directa:

donde es el descenso por ciclo logarítmico (la pendiente de la recta) y el tiempo en que la recta extrapolada corta el eje de descenso nulo. Es el método más usado en terreno por su simplicidad y porque permite evaluar la calidad del ensayo a medida que se ejecuta.

El ensayo de recuperación

Al detener la bomba, el nivel se recupera siguiendo una ley análoga. Graficando el descenso residual contra —con el tiempo desde el inicio del bombeo y desde su detención— se obtiene otra recta cuya pendiente entrega . Es un dato prácticamente gratuito, no requiere mantener el caudal constante (la bomba ya está apagada) y funciona como control de calidad: si la del bombeo y la de la recuperación difieren mucho, algo estuvo mal en el ensayo.

Los errores que invalidan un ensayo

  • Caudal no constante. Toda la teoría asume constante. Hay que medirlo periódicamente, no asumirlo por la placa de la bomba.
  • Medir solo en el pozo de bombeo. El descenso ahí incluye las pérdidas de pozo (turbulencia en la rejilla y el filtro), que no son propiedades del acuífero. Con un solo pozo, sale subestimada y es directamente poco confiable. Lo correcto es medir en pozos de observación.
  • Duración insuficiente. Un ensayo de dos horas no permite ver bordes, recargas ni límites impermeables. Los ensayos de largo plazo se miden en días.
  • No corregir el descenso en acuíferos libres. Cuando el descenso es una fracción apreciable del espesor saturado, hay que aplicar la corrección de Jacob: .
  • Ignorar niveles previos. Si el nivel ya venía bajando por bombeos vecinos o por tendencia estacional, esa deriva se suma al descenso medido y contamina el ajuste.

Para qué sirve el resultado

Con y se puede predecir el descenso a cualquier distancia y tiempo, evaluar la interferencia entre pozos de un mismo campo, dimensionar la profundidad de instalación de la bomba y estimar el caudal sustentable a largo plazo. Es también el insumo básico de cualquier modelo numérico de acuífero. Para el dimensionamiento del equipo de bombeo asociado, puedes revisar la calculadora de bombas centrífugas y la guía de curva del sistema y NPSH.

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