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Bolivia: 26 municipios en emergencia por sequía extrema y el Senamhi anticipa un El Niño 'muy fuerte'

Pablo Rojas3 min de lectura

En este artículo
  1. Los datos
  2. Sequía, fuego y recarga: la conexión que falta en los balances
  3. Lección para cuencas andinas
Tierra agrietada alrededor de un bebedero de ganado casi vacío en el altiplano boliviano, con un camión cisterna en un camino de tierra y montañas sin nieve al fondo

Al 24 de agosto de 2026, 26 municipios de Bolivia se habían declarado en emergencia o alerta roja por sequía extrema, en seis de los nueve departamentos del país, según Mongabay Latam. El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) clasificó el El Niño que se aproxima en categoría "muy fuerte", con aumento generalizado de temperaturas, lluvias escasas y sequía en el occidente del país para el último trimestre del año.

Los datos

  • Oruro: 17 municipios del Altiplano en sequía severa a extrema, según el Monitor de Sequía del Senamhi.
  • Chuquisaca: unas 40.000 familias afectadas y 9 municipios que se abastecen con camiones cisterna.
  • Otros departamentos afectados: entre ellos La Paz y Potosí.
  • Pronóstico: cero milímetros de lluvia en agosto y septiembre en zonas críticas, máximas de hasta 36 °C, humedad relativa de 30% en los valles de Tarija y vientos sobre 30 km/h en el noroeste de Santa Cruz.
  • Contexto climático: Óscar Paz Rada (UMSA) recuerda que los últimos 11 años han sido los más cálidos registrados y que los glaciares que servían de reserva están muy reducidos.
  • Suelos: Jean Carla Rivero (CIPCA) describe suelos extremadamente secos y vegetación con un contenido de agua mínimo.

Sequía, fuego y recarga: la conexión que falta en los balances

Jorge Molina, investigador de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), advirtió que la sequía en Potosí podría alcanzar niveles catastróficos y que el riesgo de incendios forestales en la Amazonía es alto entre septiembre y noviembre. El dato con más implicancias hidrogeológicas lo aporta Mónica Guzmán Rojo, de la Universidad Católica Boliviana: en un escenario hipotético de incendio de alta severidad en San José de Chiquitos, la recarga de agua subterránea podría caer cerca de 39,5% durante el primer año.

El mecanismo es conocido pero rara vez se cuantifica. Un incendio severo elimina la cobertura vegetal y la hojarasca, y puede dejar una capa superficial repelente al agua. La lluvia que antes infiltraba escurre en superficie, con más erosión y crecidas más rápidas, y el acuífero recibe menos. Es una doble pérdida: la sequía reduce la precipitación y el incendio reduce la fracción de esa precipitación que llega al acuífero.

Lección para cuencas andinas

Muchos balances hídricos de cuencas andinas usan coeficientes de infiltración o parámetros de recarga fijos, calibrados con una cobertura del suelo estable. El caso boliviano sugiere tratarlos como variables después de un incendio, sobre todo en acuíferos que abastecen agua potable rural. En Chile, donde los grandes incendios del centro-sur ya han afectado cuencas de abastecimiento, incorporar escenarios post-incendio en la modelación de recarga es un paso técnico razonable.

La segunda lección es de monitoreo. Cuando nueve municipios de un solo departamento dependen de camiones cisterna, la sequía ya pasó de meteorológica a socioeconómica. Índices como el SPI y el SPEI permiten fijar umbrales de activación antes de ese punto, y la recarga gestionada de acuíferos es una forma de guardar agua de los años húmedos para los secos.


Fuente: Mongabay Latam: Bolivia: declaran emergencia por sequía extrema y pronostican incendios en la Amazonía (28 de agosto de 2026), con datos del Senamhi.

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